Se siente una atmósfera de respeto y quietud que nos conecta con la
historia humana que se vivió allí: una historia de fe, disciplina y la eterna búsqueda de un propósito. La Cartuja de
Valldemossa es un recordatorio de que, incluso en los
rincones más silenciosos del mundo, hay una historia de vida vibrante, de personas que, en su búsqueda de lo divino, dejaron una huella imborrable en la tierra.