Fundada por
San Bruno en el siglo XI, la Orden de la Cartuja se rige por un lema que define su esencia: «Stat crux dum volvitur orbis» (La
Cruz permanece mientras el mundo da vueltas). Un lema que refleja a la perfección su filosofía: mientras el mundo gira en un torbellino de distracciones, ellos permanecen inmóviles, anclados en la fe y la introspección.