A esto, hay que añadir los extraordinarios
paisajes del
valle de
Sóller y la cadena montañosa de la
Sierra de Tramontana. Un valle cubierto de frutales, cítricos, sobre todo, que fueron determinantes para fraguar el desarrollo económico y social de Sóller. Para más encantos, basta con acercarse hasta su magnifico
puerto, uno de los
puertos más bonitos del Mediterráneo.