El 11 de mayo de 1561, con motivo de un ataque corsario a
Sóller, se construyó una fortificación cuadrada que cerraba todo el recinto de la
iglesia del siglo XV para proteger a la población en caso de nuevo ataque. En 1688 se derrumbó el templo
medieval y se erigió sobre este una nueva iglesia de estilo barroco que no estuvo concluida hasta 1733, modificándose incluso la orientación de la iglesia.