El papa Inocencio IV con bula otorgada en Lyon en 1248 dedicó la
parroquia de
Sóller a
San Bartolomé. Este templo
medieval en estilo
románico y
gótico era muy diferente al actual, siendo sus dimensiones mucho más reducidas. En 1370 el templo primitivo ya estaba en estado ruinoso y se comenzó a edificar un nuevo
edificio de altura más adecuada a las necesidades de la población.