Del resto se encarga el entorno natural salvaje y
virgen de
pinos marítimos, arbustos y tojos. No es casualidad que sea la
playa preferida de los mallorquines. El consejo, sin embargo, es evitarla los fines de semana: la cala sólo tiene 40 metros de largo y no es muy ancha. Además de no encontrar un lugar donde establecerte, corres el riesgo de no disfrutar realmente cuando está abarrotado. Y no es cuestión de temporada alta o baja: ¡vemos la cala llena incluso en noviembre!