Si a este hecho se le añade sus reducidas dimensiones y la afluencia de bañistas, supone todo un problema encontrar un hueco para los visitantes. Sus
aguas cristalinas, abiertas a los vientos del este-sureste, resaltan un fondo arenoso, bueno para la práctica de buceo y para el fondeo de pequeñas
embarcaciones, a una profundidad próxima al litoral que oscila entre los tres y los cuatro metros.