Los mitos siempre acompañan localizaciones recónditas y misteriosas otorgándoles un toque mágico que fomente el interés de visitar atractivos turísticos como las
Cuevas del Drach. Otros cuentan que piratas y bucaneros también penetraron en estas cavidades para hacerse con el supuesto tesoro, tesoro, tesoro… ya hace eco en mis oídos, ¿de verdad había un tesoro o era algo simbólico, espiritual o incluso inventado?