Por su parte, Julio Verne mencionó las
cuevas en su obra Los viajes de Clovis Dardentor (1895), donde enumera sus maravillas, “consideradas como las más bellas del mundo, con sus
lagos legendarios, sus
capillas de estalactitas, sus lagos de
aguas limpias y frescas, su
teatro, su infierno, denominaciones fantásticas si se quiere, pero que merecen las maravillas de aquellas inmensidades subterráneas”