Por una parte, sus tonalidades van variando debido a los minerales que arrastra el
agua. Por otra, cuando se fusionan, dan lugar a formas muy peculiares. Todo ello, junto con sus
lagos de
aguas turquesa, conforma un paraíso subterráneo que conquistó al aventurero escritor. De hecho, las
Cuevas del Drach sirvieron de inspiración en su novela “Los Viajes de Clobis Dardentor”.