La mayor peculiaridad de las
cuevas son sus seis estanques de
aguas cristalinas, repletos de estalactitas y estalagmitas. Estos, atrapan con su belleza a todos los viajeros que se adentran en ellas. Navegar en pequeñas
barcas por las galerías de las Cuevas del Drach es una experiencia que todos deberíamos vivir una vez en la vida.