El punto culminante, y lo que realmente le da alma al lugar, es el concierto de
música clásica en el
lago Martel, uno de los más grandes del mundo. Tras un
paseo fascinante por las distintas salas, te guían hasta una gradería frente al inmenso lago. Las luces se apagan, sumergiéndote en una oscuridad total y un silencio sobrecogedor.