Port d'Andratx, un antiguo
refugio pesquero en un bello
puerto natural, evolucionó desde el
pueblo de Andratx (con raíces
romanas y defensas
medievales contra piratas) hacia un destino turístico exclusivo a mediados del siglo XX, atrayendo a ricos y famosos, aunque conserva su encanto marinero con
barcas tradicionales y su lonja de
pescado, mezclando lujo moderno con autenticidad balear.