La respuesta es tanto el
amanecer como el
atardecer. Temprano por la mañana, antes del bullicio turístico, o al caer la tarde, cuando la luz dorada del sol transforma el Mediterráneo en una obra maestra. No obstante, recuerda que este
rincón paradisíaco es conocido, por lo que en las horas pico podría estar concurrido. ¡Ten paciencia y disfruta al máximo!