El pintoresco
pueblo tiene atractivo por sí mismo, debido a su encanto rústico y su impresionante ubicación en la costa rocosa de las
montañas de la Tramuntana. Si recorres en
coche la
carretera que la atraviesa, no puedes dejar de hacer un alto en alguno de los
bares o
restaurantes de este lugar. Tienen interés los
edificios medievales antes mencionados y las ‘possessions’, que es como se conocía antiguamente en
Mallorca a las grandes
fincas rurales, algunas de la cuales aún mantienen la actividad agrícola.