Cuenta la leyenda, según nos relata el propio Archiduque, que fue precisamente de la
torre de Son Marroig de donde fue raptada la ultima mujer de la zona por los piratas. Es de planta cuadrada y cuenta con elementos defensivos que protegen la
puerta de acceso y con
ventanas que fueron ornamentadas de estilo renacentista en época de Antonio Ribas Prats (1922), artista pintor, esposo de la que fue propietaria de Son Marroig, una de las herederas del Archiduque, Luisa Magdalena Vives Ripoll.