El
faro en sí no puede visitarse, pero verlo por fuera merece la pena porque podrán disfrutar de unas vistas espectaculares desde este punto de la isla. El escritor alemán Karl Otten vivió en
Cala Ratjada de 1933 a 1936 y escribió sobre el faro de Cala Ratjada en un conocido escrito.