Esta fortificación se erigió (siglo XIV) por orden del rey Jaume II para controlar la zona y la comunicación marítima con
Menorca. En el siglo XVIII se convirtió en cuartel
militar bajo la autoridad de un gobernador, cuya vivienda todavía se conserva en el recinto. Los
militares abandonaron el
castillo (1854) y a finales del siglo XX (1983) fue donado al
Ayuntamiento de
Capdepera.