A partir de ahí se abren las
calles siguiendo una estructura ordenada, flanqueadas con
edificios de
fachada homogénea y cuidada, recreando un ambiente realmente grato para el
paseo. A simple vista pueden distinguirse dos
barrios bien diferenciados: la zona obrera o de los menestrals, en la parte baja de
Artà, y el núcleo señorial, en la parte alta, con mansiones caracterizadas por el lujo y la opulencia, como Can Marquès, antaño residencia de los marqueses de Bellpuig, que conquista con sus bellas escalinatas interiores, las arcadas de sus
balcones y la presencia de
escudos señoriales en su fachada.