Así que el que vemos no es el original, sino el posterior que no deja de tener su encanto, sobre todo porque alberga la preciosa talla
medieval de la
Virgen. Un corto
paseo por el
santuario nos permite vivir más de cerca la devoción que se le rinde a la virgen, demostrada en la habitación adyacente a la nave, repleta de exvotos y
mensajes de agradecimiento.