Felices tiempos, cuando la Madre de Dios se encuentra más en
fiestas mayores que en celebraciones ceremoniales, que evocan imágenes en los contemporáneos que les recuerdan más a los tapices de Goya que a "Las Lanzas" de Velázquez! Partimos desde el centro del
pueblo, o desde la
iglesia de la Transfiguración si hemos decidido parar a tomar aire y admirar esta joya
gótica, y emprendemos la subida de la trascendental
escalera en
piedra de 180 peldaños que ya subió (en otro estado, supongo) el rey Jaime I tras conquistar los últimos territorios musulmanes de
Mallorca.