Un significado más profundo se hace no obstante accesible a los contemporáneos en la celebración de la Eucaristía del 7 de agosto, la cual marca el final solemne de la
fiesta mayor. La Eucaristía reúne a la comunidad en el
patio del
castillo al aire libre y a la vista de la Madre de Dios, que ha abandonado su lugar en la
iglesia para esta celebración, para mirar a los creyentes bajo las almenas, con la cordillera de Serra de Llevant a su espalda.