Para llegar hay que caminar y subir 180 escalones. Dentro de la
iglesia encontramos algunas obras de
arte y fuera de ella, unas impresionantes vistas de
Artà y los alrededores, desde donde asoma tímidamente la costa. También merece la pena pasear por el poblado talayótico de Ses Païsses, un yacimiento arqueológico datado del año 850 a. C. que nos brindará una visión más profunda sobre la
historia antigua de esta región de
Mallorca.