Las
ruinas de la antigua Pollentia son unas de las más valiosas de las
Baleares, ya que su buen estado de conservación permite acercarnos un poco más a la forma de vida en el imperio
romano. La joya del lugar es sin duda el antiguo
Teatro, formado por un graderío excavado en
piedra aprovechando sabiamente la inclinación natural del terreno. Con sus escasos 75 metros de diámetro y capacidad para 2.000 espectadores, este pequeño teatro fue utilizado como
cementerio tras la decadencia de la ciudad, ya en el
Medievo, y así lo atestiguan las sepulturas y exvotos funerarios encontrados en las excavaciones.