A parte de su belleza innata,
Alcúdia cuenta con otro punto a su favor: su excelente ubicación, al norte de la isla y en medio de dos
bahías, lo que siempre le ha aportado una protección natural y una perspectiva inmejorable de la llegada de navíos desde alta
mar. Todo ello, unido a la bondad del clima en la zona, ha motivado que la región haya estado ocupada por el hombre desde tiempos inmemoriales.