De hecho, el descenso fue tan alto, que en el año 1779, durante el reinado de Carlos III se rehabilitó el
puerto para el
comercio internacional con el objetivo de fomentar la actividad económica y, al mismo tiempo, repoblar la ciudad. La economía no permitió una mejora notable de la población hasta el siglo XX, cuando en 1957 una
fábrica de energía eléctrica (GESA) se instaló en el puerto para el suministro de toda la isla.