La revuelta de las Germanías dio entrada a una serie de años difíciles para toda
Mallorca. La posición costera, en otros tiempos ventajosa, se convirtió en la causa de la
ruina. Los temidos corsarios llegaron a la costa y saquearon una y otra vez la población. La inseguridad y la huida hacia la capital de los propietarios provocaron que la población de
Alcudia disminuyera considerablemente.