Este diseño es muy común en los templos históricos ibicencos para aprovechar el gran grosor de las paredes de
piedra y mantener las líneas limpias de la nave principal. La estructura central: El gran mueble de madera oscura empotrado es la cabina del confesionario. El panel central oscuro que se ve al fondo es la
puerta o cortina por la que accede el sacerdote. Los laterales: A los lados de ese bloque central (donde están colocados los ramos de
flores) se suelen ubicar las rejillas o celosías fijas a las que se aproximan los feligreses para recibir el sacramento de la reconciliación. La decoración: La imagen del Arcángel
San Miguel y las flores están dispuestas de forma
ornamental sobre la repisa superior del mueble, aprovechando el
arco de la pared.