El templo fue construido entre los años 1827 y 1838. El
Púlpito de Madera: El gran protagonista visual es el histórico púlpito exento de madera, fijado directamente a los muros de mampostería. Cuenta con una
escalera del mismo material para que el sacerdote pudiera ascender a realizar los sermones dominicales, elevándose sobre los fieles de la nave principal. Muros Encalados y
Arquitectura: Se aprecian las icónicas paredes de
color blanco inmaculado, típicas de la arquitectura rural ibicenca. El gran
arco de medio punto que se observa al fondo conecta la nave única con el área del presbiterio y el
altar. Zócalo de Azulejos: En el fondo a la izquierda se distingue un zócalo bajo decorado con azulejos estampados tradicionales en tonos oscuros y geométricos, que protege la base de las paredes.