El espectáculo de
agua y luces: Aunque la mayor parte de la
cueva se encuentra actualmente fosilizada (es decir, ya no fluye agua de forma natural por sus conductos principales), los propietarios recrearon de forma artificial los antiguos arroyos y
cascadas que existían en tiempos remotos. La
cascada que
fotografías forma parte del espectáculo central de luz, agua y sonido que se activa durante el recorrido guiado. Los
colores fluorescentes: El torrente de agua está iluminado con potentes luces de tonos azules, turquesas y rojos que rebotan contra las rugosas paredes calcáreas de la
roca, simulando la magia del agua fluyendo en las profundidades de la tierra. Desde el
aparcamiento, un precioso
camino trazado sobre la roca y convenientemente habilitado, acerca al visitante a la entrada de la cueva, a una docena de metros sobre el nivel del
Mar Mediterráneo, desde donde se inicia la visita subterránea.