La
Cascada Artificial: La corriente de
agua que cae de forma fluida a través de la angosta grieta rocosa recrea el curso del agua que en su día formó la
cueva de manera natural. En la actualidad, este flujo se produce a través de un circuito cerrado controlado durante las visitas guidas, simulando la antigua cascada activa.
Juego de Luces y Sonido: La cueva está iluminada con luces de
colores muy vistosos que van cambiando (se aprecian tonos morados, rosados, azules y amarillos). Este espectáculo visual se acompaña de
música ambiental, acentuando las formas de las paredes calcáreas erosionadas por el tiempo. En la zona norte de la isla se encuentra
Port de Sant Miquel, a unos 20 kilómetros de la capital, de Sant Antoni y de
Santa Eulalia. En uno de los
acantilados de su
puerto se puede visitar la Cueva de Can
Marçà. Situada en un espacio de impresión, con vistas a las islas de Murada y Ferradura, las caprichosas formas de las
rocas han creado un fascinante escenario que hoy se presenta al visitante en un recorrido lleno de efectos.