La
Cueva del Amor: Esta cavidad natural ha sido esculpida a lo largo de los años por la fuerza del oleaje sobre los
acantilados calcáreos. Como estás experimentando en tu catamarán, los
barcos suelen aproximar la proa hacia la entrada para permitir ver el contraste de luz en su interior. El
agua turquesa: El
color azul intenso y cristalino de la entrada es muy característico de esta zona de la isla, ideal para quienes realizan
excursiones de snorkel o paddle surf en los alrededores.
Fauna local: En primer plano destaca una gaviota en pleno vuelo, cruzando la entrada de la cueva. Curiosamente, estas formaciones rocosas de la costa de
Sant Josep son zonas habituales de nidificación para diversas aves marinas y palomas silvestres.