Estratificación geológica: En la pared del
acantilado se aprecian claramente diferentes franjas horizontales. Las capas inferiores tienen un tono marrón rojizo más oscuro debido a la presencia de arcillas ricas en hierro (típicas del suelo ibicenco), mientras que la plataforma superior muestra tonos más claros y grisáceos erosionados por el viento y el salitre. Erosión marina: La base rocosa que toca directamente el
agua presenta oquedades y socavamientos formados por el continuo golpeteo del oleaje. Es precisamente este proceso de erosión el que da origen a formaciones como la
Cueva del Amor (situada en las inmediaciones de Cala Bassa). El
color del agua: Al pie del acantilado destaca un degradado que pasa del verde turquesa cristalino, debido a los fondos poco profundos y la claridad del agua, a un azul cobalto más intenso conforme aumenta la profundidad bajo el
barco.