El litoral rocoso en primer plano: La costa de Sant Antoni combina
playas de arena con estas extensas plataformas de
roca calcárea oscura y escarpada, típicas del
paisaje mediterráneo ibicenco. La silueta montañosa al fondo: Al mirar hacia el norte/noroeste a través de la
bahía, destaca en el horizonte una
montaña cónica muy característica. Se trata del Cap Nonó, un imponente cabo que marca uno de los puntos más altos y reconocibles del perfil costero de esta zona de la isla. La urbanización y los
hoteles: En la ladera de las colinas y a lo largo de la costa se aprecian las edificaciones blancas y núcleos hoteleros que bordean la bahía, una de las zonas turísticas más vibrantes y famosas del archipiélago por sus icónicas puestas de sol.