Faro de la Mola, situados en el extremo oriental y punto más elevado de la isla de
Formentera. Los imponentes
acantilados: La perspectiva muestra la vertiginosa caída vertical de la
roca caliza, que alcanza más de 120 metros de altura sobre el nivel del
mar. El
color ocre y rojizo de la
piedra contrasta fuertemente con la vegetación baja y rala, adaptada al duro viento de la zona. La transparencia del
agua: Justo abajo, pegado a las
rocas, se puede apreciar perfectamente cómo el agua pasa de tonos turquesas claros a un azul cobalto profundo. Esas manchas oscuras que se vislumbran en el fondo marino son las famosas praderas de posidonia oceánica, un alga protegida responsable de limpiar y dar esa nitidez única a las
aguas de la isla.