El
acantilado y el abismo: La imagen muestra la pronunciada caída rocosa que caracteriza a esta parte del altiplano, el cual se eleva a más de 120 metros de altura sobre el nivel del
mar. Las formaciones de
piedra caliza de tonos ocres y beige contrastan con las pequeñas matas de vegetación mediterránea incrustadas en las
rocas. El horizonte infinito: El gran protagonista es el inmenso mar Mediterráneo, que presenta un
color azul profundo, intenso y uniforme, reflejando la gran profundidad de las
aguas justo al pie de este vertiginoso
balcón natural. Entorno del
faro: Aunque la famosa
torre blanca del Faro de la Mola (construido en 1861) queda justo a tus espaldas o fuera del encuadre superior, esta es precisamente la emblemática panorámica que disfrutan los visitantes al asomarse a sus
miradores periféricos.