En la actualidad pueden visitarse más de ochenta construcciones totalmente excavadas que proporcionan una imagen muy precisa de la organización urbanística de los poblados castreños y de su evolución hasta época imperial. El núcleo más singular del poblado es, sin duda, el denominado Recinto Sacro. Se extiende al pie de la Acrópolis en una pequeña
terraza que se alza sobre el
camino de acceso.