Ayer sábado estuvo un día extraordinario, en vano intenté escuchar el canto del urugallo. Estuve sentado bastante tiempo en la collada Baxeñu contemplando los
valles de
Viego y
Viboli. Las
fotos son las clásicas pero algunos/as os gustarán, sobre todo por su actualidad. Al regreso hice un alto en Fanu a ver a mi
amigo Gabino... ¡que largas son las mañanas y los días cuando te levantas a las cinco y media...!