TURON (Asturias)

TURON: Mieres del Camino,...

Mieres del Camino,
Antonio LORCA
La clase política, especialmente la de Mieres, y algún «cantante» de la villa, en clara referencia a Víctor Manuel, han sido la diana de la nueva hoja parroquial, repartida por Turón, con la que el cura de la iglesia de San Martín, Alfredo de Diego Braga, respondía a las críticas que se han vertido contra él por pedir a los portadores de un número premiado en la lotería de Navidad, y que fue vendido en su parroquia, que no lo cobraran para que el dinero quedara para Cáritas.

En esta nueva misiva, De Diego afirma que su carta, «si se leyó, sólo pudo molestar a los burgueses, por más progres que se consideren al mirarse al espejo». Para justificarse, el cura se explicaba de la siguiente forma: «En la carta digo que me duele tener que pedir el dinero de la lotería para Cáritas porque me parece que el problema de pobreza que existe en nuestra sociedad tiene un claro componente político». «A Cáritas Parroquial nos llegan personas remitidas muchas veces por los propios servicios del Ayuntamiento», se explicaba.

Unas líneas después comienzan los dardos del párroco a hacer diana: «Un político asturiano, que parece no saber lo que es el IVA, dijo que "la subida de impuestos no afectará mucho a Asturias, porque hay pocos sueldos superiores a los 60.000 euros". ¡Ay! ¡Ojalá fuera así! Aquí en Mieres la medida afectaría solamente al "ciudadano García" y a pocos más», señala en clara referencia al Alcalde.

Más adelante, el párroco arremete contra uno de los cantantes más conocidos de Mieres, Víctor Manuel: «Siento vergüenza ajena, por ejemplo, cuando un "cantante" de Mieres se las da de progre y sociata: con dos chalés en Madrid, un chalé con yate en Mallorca e imagino que unas cuentas millonarias en las SICAV. Y, al final, para dárselas de progre, como digo, no le queda más que insultar a un obispo públicamente. ¡Acabáramos!».

Tampoco se escapan de sus dardos los miembros de IU: «Hay cosas sorprendentes en este mundo. Hace años me contaron que un concejal de Izquierda Unida enviaba a su prole a un colegio privado-privado (sí, a esos donde acuden los "hijos de papá"). No me lo quería creer, pero un día conocí a un profesor que daba clase en aquel colegio y le pregunté. "Confirmado", me dijo, "yo soy el tutor de su hija". ¡Qué cosas! Es como si a mí, siendo cura, me dejaran casarme y lo hiciera sólo por lo civil».

Más tarde, el párroco mostraba su extrañeza por las críticas recibidas: «Si alguien se enfada con un pobre cura que pide dinero para los pobres de la parroquia; me parece, digo, que entonces teníais que bramar ante los sueldos de escándalo de algunos cargos públicos. Sueldos que pagamos todos con nuestros impuestos. ¡Eso sí que es un latrocinio! Legal, pero robo. Yo pido para gente que tiene que vivir, en algunos casos, con 300 euros al mes y eso a algunos les repatea. Y, en cambio, se quedan tan panchos ante los que ganan más de un millón al mes».