POLA DE LAVIANA (Asturias)

POLA DE LAVIANA: Luego dicesme a mi que dios me conserve el buen humor...

A veces, cuando ta uno un poco agobiau del trabayu, entós allí mismo digo:

Tengo una gana de marchar p´al monte, allá arribones en Laviana; donde nun llegue ni la carretera:
Una casuca, una huertuca y unes pites y nun quiero más: Ni radio, ni televisión, ni teléfono ni na de na.

La xente mira pa mi y sonrien.! Ya me conocen ¡.
De vez en cuando pido voluntarios, entre la clientela, pa dir a la huerta a plantar lechugues, cebollín ó sayar patates; pero aquí no hay más que cuatro vagos desertores del arao.

Otres veces pongome a dar lecciones de cómo cabruñar una güadaña y hago como que siego, marcando el recorrido de la misma.
! Eh ¡, cuidao... con enterrar la güadaña ó con mancase.

Dígolo tan seriu, que a los paisanos cuestayos acertar, cuando toy faciendo teatro ó cuando ye verdá.

Luego dicesme a mi que dios me conserve el buen humor majo, pero tu eres la leche jajaja.
Respuestas ya existentes para el anterior mensaje:
Lo bueno del casu ye que cuando voy a la Pola, al día siguiente tol mundo me pregunta lo mismo:
¿Cuantes truches pescastes ayer?
Yo pongo cara de enfadau y explicoyos, que esti añu el rio Nalón nun tien peces. Lo que pasó o no, que nos lo digan los del Seprona ó los biólogos de la Consejería; porque esto ye una verguenza.

Tovía me acuerdo yo, cuando se podía beber el agua del rio Nalón, en la Chalana y no pasaba nada; o de cuando al atardecer se cebaben les truches con los mosquitos de la orilla (daben unos saltos guapísimos).
Otres veces mirábamosles desde el puente del Sutu; donde había un pozu la mar de curiosu
y podíemos ver cantidad de truches de todos los tamaños.

Acuerdome cuando siendo unos chavalinos Floren el del segundu pabellón, tenía una cañuca bien guapina y díjome:
- ¿Tete, quies que te enseñe a pescar?
-! Bueno ¡, dije yo.
Y cogí la caña, que estaba con una cucharilla, doi patrás y después pálante, soltando la tanza del carrete. Elévase la cucharilla, casi en vertical, pasa por una viga del Puente el Sutu y vémosla como queda colgando enrriba del pozu más profundu de la explanada.

! Me cagun-les-pites-roxes ¡, la que me armó Floren.

Tuvo que cortar el sedal y, claro, perder la cucharilla.

El primer domingo de Mayo pasau, nos encontramos en la Pola, en el restaurante, donde taba antes la Campurra y tovía me lo recordó.

Nos reimos y díjei: ¡Oye Floren!, ¿conoces a algún pescador que haya pescao un puente?