POLA DE LAVIANA (Asturias)

lo que costó el ayuntamiento
Foto enviada por Albino Suárez
Es notoria y palmaria la imagen. Detrás, al fondo, se ve el monte del que sale no poca humareda, evidencia de que el monte arde, quema, se convierte en ceniza, esa manía que impera tanto en España, donde si no hay algo quemado, es por verdadero milagro.
Hay más todavía. A la izquierda del Ayuntamiento, se observa el lamentable armatoste que se montó un alcalde, por capricho más que por raciocinio, y que fue la aberración mayor de Laviana, el pasmo y el asombro del foráneo y el descrédito del edil que, por extraño que parezca, montó este adefesio que la gente llamó "El platillo volante", según la interpretación que le dio un poeta local.