POLA DE LAVIANA (Asturias)

Procesión Virgen del Otero 1976
Foto enviada por julian robles
El chico alto de bigote es mi hermano Xuan. Es conocida en La Pola su devoción a la Virgen del Otero. Siempre que podía la bajaba desde la ermita y luego continuaba por las calles de la Pola llevándola con verdadera emoción.

Dos meses antes de su fallecimiento, en la solemne Misa celebrada en la parroquia tras la procesión leyó con auténtico sentimiento, sacando fuerzas de lo más íntimo, como si intuyera que muy pronto fuera a encontrarse con ella, una poesía del gran poeta lavianés Emilio Martínez, que no me resisto a transcribir:

Dulce y bella soberana
de Laviana,
madre y reina encantadora,
más pura que la mañana,
más alegre que la aurora,
tras jornadas dolorosas, torno a verte y adorarte;
en ti los ojos y el alma con ardor intenso, fijo;
de país muy lejano he venido a saludarte,
porque soy, Señora, un hijo
que nunca pudo olvidarte.
Yo soy, Virgen, el chiquillo que a las manos y pedradas
hizo estragos en muchachos y frondosas pomaradas;
el que en Carrio, Los Barredos y Blimea tuvo luchas;
el amigo de pendencias y de recios desafíos,
asesino de las truchas
y entusiasta de los ríos,
¡Soy aquél que sostendría contra todo el mundo entero
que no hay Virgen más hermosa que la Virgen del Otero!
Fatigado, peregrino,
con las plantas doloridas por el áspero camino,
seguí el rastro de una estrella
cuyos rayos dibujaban una cara tan hermosa,
que mi pecho parecía
que incesante me decía:
¡Es tu Virgen la más pura y la más bella,
más gentil, esplendorosa,
es la Virgen cuyo rostro placentero
ilumina y embellece la campiña del Otero!
Y aquí estoy, Madre querida,
luminosa, linda estrella de las noches de mi vida,
aquí estoy, puesto de hinojos
admirando el claro brillo de tus ojos,
de tus ojos que son fuente de cariño y de consuelo,
retratando las delicias,
de otro mundo de caricias
que es el Cielo.
Como prueba cariñosa de mis íntimos amores,
corazón, versos y flores
pongo a tus plantas divinas;
si manchas les encontrares,
perdona, que son pesares
de mí corona de espinas.

Gran Señora:
bien quisiera con el sol y con la aurora,
y con todos los matices de las cosas siempre bellas,
adornar el regio cuadro de tu espléndida hermosura;
mas bien sé que, aunque tuviera de escogerlos la ventura
cuánto vive y cuánto siente,
cuánto ríe, llora y gime, lo más grande y más sublime
es raquítico y grosero
comparado a los encantos de la Virgen del Otero.
Y, pues, pobres ciencia y arte,
los pasajes y los mundos y los seres,
para sentirte y pintarte
como eres,
ante el rostro que me encanta,
con las frases más sencillas,
te bendigo, Virgen Santa,
de rodillas:
¡Dios te salve, Sulamita, Dios te salve gran lucero,
Dios te salve, Virgen Santa del Otero!
Mirando y recordando fotos de Laviana, veo esta de la procesión, que pone el nombre de los dos chicos, Ferrera eres tú, o es tu hermano? Es el que falleció hace diez años que me decias un dia hablando, perdona si te molesto, pero es una foto muy bonita, tambien conozco a una que llamaban las de Maximiliano, se le vé muy bien vivian en la pontona, y se delante a la madre de fredo, el alcalde de Cangas de Onis, creo que trabajaban en el colegio de las monjas. Parece que van por la calle general, a la altura de la casa de Mimí Pandiella, en la estación, Ya me direis. Un saludo