De hecho, también en época de Alfonso II se trajeron a la
capilla del Salvador varias reliquias, entre ellas un sudario que supuestamente cubrió el rostro de Jesucristo en la tumba antes de la resurrección. Sobre la antigua capilla está erigida la
catedral de
Oviedo, que recibe el nombre de
San Salvador y que aún custodia todas aquellas reliquias de la época de Alfonso II, además de las que con el tiempo fue adquiriendo.