En la primera mitad del siglo XVII se decide la construcción de una obra de carácter público que se convertiría en un
corral de comedias; tras sucesivas reformas y ampliaciones, que intentaron adecuar su inflexible estructura de
patio de comedias, fue relevado por el
teatro Campoamor. El 11 de junio de 1792 el
Ayuntamiento acomete una de las reformas más importantes hasta aquel entonces. Esta reforma, dirigida por el arquitecto municipal asturiano Francisco Pruneda y Cañal, pretendía dejar la
plaza como un lugar rectangular, abierto por cuatro entradas y con cuarenta casillas o departamentos para
tiendas, de planta y piso, recorridas en su perímetro interior y externo por un
pórtico de
columnas.