Es durante la Edad Media cuando adquiere personalidad propia el concejo de
Luarca, cuyo topónimo surge de la contracción de la expresión
valle de Ese (Esva), el
río articulador de este espacio. Con dicho nombre, perdido en 1909 y hoy felizmente recuperado, aparece por vez primera citado en el códice del Libro Registro de Corias con fecha de 1038, año en que Oveco Rodríguez dio al
monasterio de Bárcena «unam uillam in Muannes, territorio Ualdes» («una villa en Muannes, territorio de Luarca»). La primera mención escrita a la villa de Luarca se fecha en un documento del año 912, pero tanto éste como otro anterior relativo a algunos lugares luarqueses son falsos diplomas pelagianos (obispo Pelayo).