BELEÑO (Asturias)

BELEÑO: No fué larga la combersación; pero pudo ser etenna...

No fué larga la combersación; pero pudo ser etenna a la par que dichosa, si un inesperado contra tiempo no llegara á turbar aquel casto dialogar.

Un hombre fornido, y borracho, con cara y manos de oso y mal encarado ´´a quien conocio mi amigo en seguida al rival de aquellos amores que tenía, se le acercó dicharachero y brabucón, más bien con ganas de broma que de pelea.

Así se presentas los cobardes los hieren por la espalda; los que esperan la confianza del adversario, los criminales para aprovecharse de un descuido y herir traidoramente.

Mezcláronse palabras duras y mal sonantes. Mi amigo herido en lo más íntimo de su ser, y mortificado ya su amor propio, echaba fuego por los ojos, se crispaban sus manos....

Surgió una risa cruel y comica del interior de la ventana que armó de valor al hombre odioso, y eló la sangre de mi amigo; brilloa la oja de un puñal el la oscuridad, y mi amigo cayó al suelo desangrandose y preso de un sícope erido en grabemente en su costado izquierdo que salia un chorro de sangre roja.

Curó de aquel mal; pero otra herida más honda le quedo é incurable. la que le produjo la noticia de que al día siguiente, huyò la hermosa mujer con el hombre fiera criminal y salvaje.

Ya ves tu querido nieto, sí el que ama bien tiene buen pago. (La voz del abuelo apagase más y llora.)
- ¿Y ya no la ha vuelto á ver más su amigo?
Si no hace mucho la vió, ¡Despues de veinte años!
¿Y que.?
- Iba de luto... Viuda y hermosa...!
- ¿Y que abuelito y qué?
- Nada.. mi amigo.. está muy biejo... muy viejo... Se muere..! su cabeza.. blanca.. blanca.. está muy viejo... Se muere... Se mue.. re.
- Abuelo, abuelito, que se duerme; no se duerma se lo suplico, siga, siga.. ¡que sú amigo está muy viejo, ande siga, siga.. ¿Y qué? jo, ande. (Aquì hay una pausa lugumbre).
- Mamá mamá llama el niño todo asustado,- el abuelo no habla no habla, se ha dormido; se ha dormido para siempre...

El niño no se separa del lecho,; llora el. El padre desnuda al abuelo; y al ver el niño una mancha negra en el costado ízquierdo de su abuelito pregunta al padre todo asustado;
-Papá, papá, ¿qué es eso que tiene el abuelo?
_ Una herida de hace tiempo, siendo joven.
Nada contestó el niño; peró penso tristemente; ¡Bien decía yo que mi abuelo era misterioso!