AVILES (Asturias)

AVILES: Danza del Carmen y salve marinera....

Danza del Carmen y salve marinera.

Se celebra el día del Carmen, es decir el 16 de julio a las doce de la noche. Al ser la patrona del Mar se canta también la salve marinera. Se comienza la noche en la iglesia de San Nicolás en donde se encuentra la imagen de la Virgen del Carmen, a la imagen se le canta La salve popular y la canción marinera de "Estrella de los mares". Este ritual se repite también con la imagen existente en una hornacina de la calle Galiana. Una vez concluidas las salves la gente baja hacia la plaza de España y allí da comienzo la danza prima.

Letra de la canción
El corro comienza con el viva los huevo:
"Viva la Virgen del Carmen
patrona de la marina"
Después de esto la gente empieza con la danza cantando:

Quien dirá que no es una,
la rueda de la fortuna.
Quien dirá que no son dos
la campana y el reloj.
Quien dirá que no son tres,
dos prusianos y un francés.
Quien dirá que no son cuatro,
tres escudillas y un plato.
Quien dirá que no son cinco,
tres de blanco y dos de tinto.
Quien dirá que no son seis,
los amores que teneis
Quien dirá que no son siete,
seis sotanas y un bonete.
Quien dirá que no son ocho,
siete carneros y un mocho.
Quien dirá que no son nueve,
ocho galgos y una liebre.
Quien dirá que no son diez,
nueve condes y un marqués.
Quien dirá que no son once,
diez y medio y un vizconde.
Quien dirá que no son doce,
las que dan a media noche.
Dejo doce y voy a once,
diez y medio y un vizconde.
Dejo once y voy a diez,
nueve condes y un marqués.
Dejo diez y voy a nueve,
ocho galgos y una liebre.
Dejo nueve y voy a ocho,
siete carneros y un mocho.
Dejo ocho y voy a siete,
seis sotanas y un bonete.
Dejo siete y voy a seis,
los amores que teneis.
Dejo seis y voy a cinco,
tres de blanco y dos de tinto.
Dejo cinco y voy a cuatro,
tres escudillas y un plato.
Dejo cuatro y voy a tres,
dos prusianos y un francés.
Dejo tres y voy a dos,
la campana y el reloj.
Dejo dos y voy a una,
y me quedo sin ninguna.
La vara de la justicia,
la tiene quien la merece.
La tiene el señor alcalde,
y en sus manos resplandece.
Cinco mil y más murieron,
en la trincha de un calzón.
Cuando allí murieron tantos,
qué habría en el camisón.
Barrio de Sabugo hermoso,
quien te pudiera poner.
Cuatro columnas de plata,
y en medio un San Bernabé.
Mal haya quien puso el puente,
para pasar a la Villa.
Sabiendo que hay en Sabugo,
la flor de la maravilla.