Con esta construcción la
familia Camposagrado, una de más importantes de
Asturias, expone su poderío ante la ciudadanía. De hecho el marqués
compra y derriba algunas
casas situadas delante del
palacio para darle más visibilidad (lo que actualmente es la
Plaza de Camposagrado). Destaca en la parte central el
escudo de su dueño Gutierre Bernaldo de Quirós de las Alas y Carreño.