El primer documento se perdió en fecha incierta y el conservado es una copia de 1289, según confirmación hecha por el rey Alfonso VII el Emperador en 1155. Las fuertes
murallas de la
villa y su ley ofrecían libertad y seguridad frente al poder de los señores y de la
Iglesia. La libertad comercial fue otorgada desde la
mar hasta
León, siendo posteriormente ampliada por Fernando IV a todos los reinos de León y Castilla, con excepción de
Murcia,
Toledo y
Sevilla.