Avilés no fue nunca feudo ni tuvo otro tribunal competente que los reales. El fuero de Alfonso VI, que se conserva en el Archivo municipal en pergamino una copia romanceada, joya histórica, lingüística y jurídica por la que la
villa adquiere categoría de realengo, sin sometimiento señorial y con unos privilegios económicos y civiles, guardando una inquebrantable fidelidad a la corona.